La casa de la fuerza – Igualdad y desigualdad de género: hombre y mujer, dos realidades diferentes y distantes.

.La Casa de la Fuerza de Angélica Liddell es una obra que se hace eco de la desigualdad y la dominación a la que se enfrentan las mujeres en la sociedad patriarcal. Según palabras de la propia autora la historia trata de cómo el amor y la inteligencia fracasan y las personas humillan y son humilladas.

Para tratar este tema de la desigualdad los personajes que utiliza son femeninos, algunos de los cuales son reales y otros ficticios. El hecho de que utilice personajes de historias reales y duras, como Paulina Lujan Morales, las mujeres encontradas en Ciudad Escobar o  Marisela Escobedo, proporciona a la obra mayor dramatismo y capacidad de emocionar y hacer reflexionar al espectador. Estas historias reales se pueden ver por ejemplo en las siguientes partes de la obra:

«Paulina escribió el número de la matrícula DEL COCHE en su brazo, tal vez presintiendo su muerte. Pudieron haber decidido no asesinarla, sin embargo optaron por asesinarla.»

«De las ocho muertas que alguien escupió en el descampado junto a la carretera aquel mes de noviembre, sólo tres fueron identificadas. Las mujeres en México son víctimas hasta después de muertas.»

Los espacios presentados pueden ser reconocidos por el lector puesto que se trata de hechos actuales que han tenido lugar en México, esto actúa sobre la conciencia del espectador que lo ve como algo cercano a sí mismo. La reacción de estas noticias se muestra a través de las palabras de los personajes ficticios como María, que podrían ser la de cualquier mujer que hubiese vivido de cerca esos casos:

«Y es que como mujer no puedes evitar sentirte más vulnerable y desprotegida, por este hecho que nos ha marcado a todas que son los casos de esas niñas que se han robado para violarlas, tenemos una ciudad tapizada con sus rostros y cuando tú las miras te das cuenta de que son hermosas, muy bellas y pareciera que las eligieron por ser tan jóvenes y bonitas. »

Los personajes ficticios como Getse, Lola, las tres hermanas y Angélica permiten a la autora la libertad para expresar su propia opinión y rabia hacía la situación de la mujer y hacía los hombres. Destaca el personaje de Angélica, que aunque en ningún momento se especifique que es la propia autora el nombre nos hace pensar que se ha incluido en la obra, lo que demuestra que tiene un importante carácter autobiográfico y de reflexión sobre sus propias inquietudes.

La obra expone una imagen muy negativa hacia los hombres en general. Les presenta como personajes individualizados y carentes de sentimientos hacía las mujeres. Sus palabras son expresadas a través de las protagonistas de la historia que hablan haciéndose pasar por ellos. Se muestra una imagen muy negativa del amor, puesto que cuenta historias relacionadas con la violencia de género y la concepción del amor y de los hombres con la que se quedan esas mujeres. El tipo de hombre que se define en la  historia es un maltratador físico y psicológico, que además no solo no siente culpabilidad sino que se muestra orgulloso, como se puede ver en partes como esta:

«Yo soy la especie luminosa.

Porque por mi culpan sufren las mujeres.

O se internan en los manicomios

O comen puñados de arsénico.

O llaman a su psiquiatra por las noches.

Y además me siento jodidamente orgulloso de ello»

La obra comienza con historias de desamor y maltrato y se va intensificando a historias de secuestros, violaciones y asesinatos. Una muestra de cómo el desprecio por la mujer y el machismo se va extendiendo, y como en algunos países está incluso en las propias leyes, lo que hace que las mujeres se encuentren cada vez más peligros derivados de la desigualdad de género.

«Pero como tú dices seguimos cantando, bien orgullosos, con el mariachi cantamos “México lindo y querido” y pues más bien hoy deberíamos decir “México lindo y que herido”»

En conclusión, la obra es una denuncia contra todos estos casos de mujeres asesinadas o maltratadas no solo en México sino en todo el mundo, puesto que a día de hoy sigue sin existir en ningún país la igualdad real de géneros. Angélica Liddell utiliza historias reales para concienciar y demostrar de que es necesario seguir luchando contra el machismo y la desigualdad, puesto que es algo completamente real y presente en la sociedad.

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