Las amantes

En esta entrada me gustaría comentar la novela de Elfried Jelinek, Las amantes,  una novela que hace una fuerte crítica a la situación de las mujeres en la sociedad de finales del siglo XX. El estilo de la novela es ameno y de fácil lectura, frases cortas y simples, sin uso de subordinadas, el texto se limita a relatar lo que sucede, con la opinión intercalada en ocasiones de la autora. El rasgo que más destaca del estilo del que hace uso Jelinek en Las amantes es la ausencia de mayúsculas.

Abunda el uso del sarcasmo y la ridiculización de todos sus personajes. Paula y Brigitte son dos personajes que no pueden escapar de la posición en la que se encuentran, su aspiración es la de muchas mujeres en su época, casarse y tener un hogar propio para salir del entorno hostil en el que se encuentran. Se muestra el matrimonio como algo negativo, una forma de que las dos protagonistas sigan en una situación de infelicidad y mediocridad, sumisas frente a un hombre.

Ambas historias se desarrollan paralelamente y de forma similar, las protagonistas buscan encontrar un marido y quedarse embarazadas y finalmente lo logran. La historia es predecible y repetitiva, de esta forma sabemos que al final nada cambiará para las protagonistas. Jelinek no busca emocionar al lector con la historia, es más, ni siquiera se llega a sentir identificación con alguno de los personajes.

El final de la historia no nos deja una sensación desagradable por las protagonistas, se trata durante toda la novela a los personajes como estudios de caso de un documental. Aunque el final no me haya disgustado, si me ha dejado con ganas de que en algún momento hubiese un empoderamiento de la mujer para cambiar su situación. La obra no muestra ningún tipo de empoderamiento, la situación de las dos mujeres se muestra igual que al comienzo en el final de la obra.

Aunque al final de la obra no me quedé con la sensación de haber leído una historia muy interesante ni que me hubiese atrapado si que me gustó por su crítica a la sociedad imperante a finales del siglo XX y aún presente en muchos sitios. Mostrando desde una perspectiva de género la situación de la mujer alienada y considerada como una permanente menor de edad sin capacidad de tomar sus propias decisiones, para así hacer una crítica a los valores tradicionales de la sociedad.

 

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Litoral. El problema de la memoria: memoria histórica, memoria colectiva y posmemoria

La obra dramática Litoral, de Wajdi Mouawad, narra la historia de Wilfrid quien busca un lugar adecuado donde enterrar a su padre, cuya muerte le lleva a un proceso de reconstrucción de su identidad y búsqueda de sus raíces con un viaje al país de origen de sus padres.

La memoria histórica es un tema que se puede ver claramente reflejado en la obra. Al igual que los padres del protagonista en la historia, los padres del autor, Wajdi Mouawad, huyeron del Líbano a Francia a causa de los conflictos bélicos que asolaban el país. Estas referencias, aunque no se mencionen directamente, se pueden ver en conversaciones como la que mantiene Wilfrid con Wazaan:

«Wilfrid: El día que invadieron el país, ellos huyeron.

Wazaan: Entonces huyó mucha gente.

Wilfrid: ¡Sí, pero ellos huyeron lejos, hasta el otro extremo del país y todavía más lejos, a países lejanos! Hacían paseos hasta el mar».

En la obra se hacen múltiples referencias a este conflicto, y a todos los muertos que ha dejado, Wilfrid se ve obligado a recorrer el país en busca de un lugar donde enterrar a su padre porque los cementerios están llenos. Los personajes que Wilfrid se encuentra en el camino y que le acompañan aportan sus distintos testimonios sobre la guerra. Con historias fragmentadas se crea la memoria del pasado que marca la identidad de estos personajes y los conflictos que tienen en el presente.

«Simone: ¡Para saber lo que sucedió! ¿Tú no quieres saber? ¿Entender quién mató a quién? ¿Quién le disparó a quién? ¿Cuándo? ¿Cuántos? ¿Cómo? ¿Cómo golpearon, por qué degollaron? ¿Por qué lloraron los hombres? ¿Y mi padre arrodillado ante la casa quemada? ¿Por qué lo mataron? ¿Por qué tres balas en la cabeza? ¿Y mi madre, cómo la colgaron? ¿Mi hermano, cómo lo aventaron a los perros, a los pájaros? ¿Y mi hermana, cuántos la violaron? ¿Y luego quemaron? ¿Y Said, cómo explotó? ¿No quieres? ¿No quieres saber por qué? ¡Ven! Tú contarás».

Estos personajes, afectados de manera directa por la guerra, están condicionados por la violencia de la que han sido testigos en el pasado. Estos personajes buscan recordar a las víctimas de la guerra puesto que la memoria de los hechos del pasado marca su identidad en el presente.

En los textos que tratan la memoria histórica es habitual encontrar referencias a los fantasmas, puesto que es una característica que tiene que ver con la insistencia en el pasado y su recuerdo.

El tema de la posmemoria se puede ver en Litoral por las múltiples referencias al recuerdo de alguien después de morir. La posmemoria se refiere a la memoria que no es directa, sino que se transmite por herencia familiar o cultural. El fantasma del padre de Wilfrid es el personaje en el que mejor se manifiesta este aspecto. La memoria sobre este personaje se construye después de su muerte. No obstante, en este caso la memoria sufre una transformación debido a que es transmitida de forma indirecta, de una  generación a otra, sufriendo variaciones. De este modo, Wilfrid tiene dos versiones distintas sobre la muerte de su madre y la relación del padre en ella, la que le cuentan sus tíos y la que lee en las cartas que le había dejado su padre. A través de las cartas del padre vemos como él tuvo que tomar una decisión difícil y quiso salvar a su mujer, pero ella eligió la vida del niño antes que la suya.

«El padre joven: ¡Sálvela!

Un doctor: Tenemos que sacrificar al niño.

El padre joven: Sacrifiquen al niño.

Jeanne: ¡No! ¡Guarden al niño, guarden al niño!»

Mientras que en la versión de sus tíos el padre había asesinado a su madre al hacerla tener un hijo, al que además luego abandona.

«Tío Émile: ¡Tu padre es el asesino de tu madre! Ella era demasiado débil para tener un hijo, ella lo sabía, no tenía la constitución ni la salud para eso. […] Lo  abandonó todo y se fue a viajar por el mundo, enviándote, de vez en cuando, una postal mientras tus tías, tus tíos, se encargaban sólo de tu educación. ¿Ahora entiendes? ¿Desde cuándo se entierra a un asesino con su víctima?»

La novela supone una reflexión sobre la memoria de un país afectado por la guerra y del condicionamiento de esta herencia en la identidad de las personas del país. Esta reflexión se muestra a través del  viaje de Wilfrid, quien también busca encontrar su identidad y su historia a través del pasado. Los orígenes de los personajes condicionan su futuro y también su personalidad. Por esta razón Wilfrid, a través de los recuerdos de su padre, contados en esas cartas sin enviar, sufre un cambio en su identidad, puesto que cambia su pasado, y busca descubrir quién es realmente.

«Wilfrid: Entonces, abrí, carta por carta, para encontrar, para entender. Mi vida entera salía de esos sobres, mis recuerdos, mi imaginación, todo se me escapa y se evapora. De pronto tuve el profundo sentimiento de que ya no era yo, que había otro Wilfrid y que a ese Wilfrid, casi lo podía ver y tocar. Todas esas cartas que me escribió mi padre, ¿qué serían sino la prueba de que nunca existí realmente, ya que esas cartas no estaban dirigidas a mí sino a otro yo, que se parece mucho a mí, que tiene mi edad, que también se llama Wilfrid y que, por la más grande de las coincidencias vive en mi piel?»

Del mito original al Amor de Fedra

Para la práctica anterior sobre el libro de Sarah Kane, El amor de Fedra, me leí el libro Hipólito del dramaturgo griego Eurípides. Me pareció interesante como Sarah Kane había mantenido la misma acción pero modernizado el mito y he decidido hacer una comparación con algunos elementos de la obra. En esta versión Kane sitúa la obra en la sociedad de finales de los noventa, lo que se puede observar a través de las referencias a objetos presentes ya desde el principio de la obra:

«Hipólito está sentado en una habitación en penumbra, viendo la televisión. Está tumbado en un sofá rodeado de juguetes electrónicos caros, bolsas vacías de patatas fritas y golosinas y un puñado de calcetines y calzoncillos usados»

En el mito original. Fedra se enamora de su hijastro Hipólito debido a la influencia de la diosa Afrodita, quien busca venganza contra Hipólito por rechazarla a ella y al amor. Hipólito conoce a través de la Nodriza de Fedra que está enamorada de él y la rechaza fervientemente debido a considerarlo algo incestuoso. Fedra ante el temor de que le cuente todo a Teseo se suicida y deja una tablilla culpado a Hipólito de violarla.

Teseo al descubrir el cuerpo de su esposa y la tablilla destierra a Hipólito y le pide al dios Poseidón que le asesine. Cuando Hipólito se marcha de la tierra de su padre Poseidón envía un toro desde el mar que le hará perder el control de su cuadriga y morir. Antes de morir es llevado ante Teseo, en esta última escena aparece la diosa Ártemis, a quien Hipólito es devoto, y resolverá la trama desvelando la inocencia de Hipólito, quien perdonará a su padre antes de morir.

Hipólito es el personaje que mas difiere del mito original en la obra de Sarah Kane. Mientras que en la obra original es un personaje virtuoso y casto en la obra de Kane representa a un personaje decadente, malcriado e insolente que mantiene relaciones con distintas personas por las que después muestra desprecio. Otra característica que diferencia al personaje en ambas historias es la transformación de la misoginia del Hipólito de Eurípides al desprecio general por todo el mundo del personaje que crea Kane. El elemento común que podemos encontrar en ambas historias es el aprecio que siente la gente del pueblo por el príncipe.

El papel de Fedra es el que menos cambia con respecto al mito original. Muestra un amor irracional hacia su hijastro y cuando este le rechaza se suicida ahorcándose e incrimina a Hipólito para preservar su honor. Este amor irracional en la obra de Eurípides se explica a través de la influencia de Afrodita, quien en la primera escena explica su aversión hacia Hipólito y revela su intención de vengarse de él a través de Fedra:

«Pues un día en que él fue desde el palacio de Piteo, para visitar e iniciarse en los augustos misterios, a la tierra de Pandión, la noble esposa de su padre, Fedra, lo vio y su corazón fue invadido por un terrible amor a instancias mías»

Mientras que en la versión de 1996 este amor irracional se puede ver en la cuarta escena  durante la conversación de Fedra e Hipólito:

«Fedra: Te quiero

Silencio.

Hipólito: ¿Por qué?

Fedra: Eres difícil. Malhumorado, cínico, amargado, gordo, decadente, malcriado. Te quedas en la cama todo el día y luego te pasas viendo la televisión toda la noche, vas armando follón de un lado a otro de la casa con sueño en los ojos y ni un solo pensamiento para nadie. Sufres. Te adoro.

Hipólito: Eso no es muy lógico.

Fedra: El amor no lo es.»

El personaje de Teseo al igual que en el mito no aparece hasta después de la muerte de Fedra. Su papel es decisivo en el final de Hipólito, en el mito pide a Poseidón que le asesine y en la obra de Sarah Kane durante su conversación con la gente del pueblo muestra como lo que le interesa es preservar la reputación de la familia real e incita a la gente a matar a Hipólito:

«Hombre 1. Mátale, Muerte a la escoria real.

Hipólito mira a Teseo a la cara.

Hipólito: Tú.

Teseo duda, luego le besa en la boca y lo arroja en brazos del Hombre 2.

Teseo: Mátale. »

 

El final de la obra nos remite a la época clásica a la que pertenece este mito a través del entierro de Fedra en una pira funeraria. También a través de la violencia con la que Hipólito es asesinado y muere violentamente, al igual que el mito original, donde muere a causa de la intervención de Poseidón.

Como conclusión, Sarah Kane reinterpreta el mito de Hipólito y lo moderniza para tratar las relaciones personales de la época actual, que muestra como algo corrompido por la violencia, y la soledad del hombre. En esta obra consigue mostrar una sociedad individualizada presa del consumismo y el capitalismo. Una sociedad en decadencia atravesada por la violencia, igual que las relaciones de la obra.

 

The Good Wife y la representación de la mujer en ficción.

 

Durante la semana de la igualdad que se hizo en la universidad fui a una charla sobre el papel de la mujer en las series de ficción que daban Concepción Cascajosa Virino e  Isabel Vázquez. En esa charla pusieron ejemplos de cómo ha cambiado la representación de la mujer en la ficción audiovisual y ahora podemos encontrarnos con papeles de mujeres empoderas como Peggy Olson de Mad Men (AMC, 2007-2015) o Amelia Folch de a serie española El Ministerio del Tiempo (TVE, 2015-). Como hemos estado tratando en clase el tema del feminismo me ha parecido interesante escribir una entrada sobre este tema.

Tratando este mismo tema para otra asignatura quise centrarme en la serie The Good Wife (CBS, 2009-) que al igual que las anteriores supone un buen ejemplo de mujeres empoderadas. la ficción muestra a distintos modelos de mujeres profesionales de éxito, independientes y que no caen en estereotipos.

 En primer lugar, la protagonista de la serie es una mujer cuya evolución se puede observar a lo largo de las siete temporadas. Alicia Florrick, la protagonista, empezará mostrándose como una “buena esposa” que se ve obligada a volver a ejercer de abogada, después de trece años en los que se había dedicado solo a sus hijos y a su marido, por un escándalo por corrupción que llevará a su marido, Peter Florrick, a prisión. A lo largo de las temporadas Alicia va volviéndose una mujer de éxito como abogada que además es capaz de conciliar su vida laboral con su vida familiar.

Por otra parte, Diane Lockhart, su jefa, se nos muestra como una mujer de éxito profesional pero no personal, lo que puede parecernos el típico estereotípico de la mujer que sacrifica su vida personal para triunfar porque no se pueden conciliar ambas cosas. No obstante, al igual que con Alicia, este personaje sufrirá una evolución según avance la serie, pero sin dejar de lado ese éxito con el que ya empezaba. Tenemos muchos más ejemplos de mujeres trabajadoras y duras en la serie como Kalinda Sharma, la investigadora del despacho de abogados o la recurrente abogada, Elsbeth Tascioni.

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The Good Wife es una serie de drama político y legal que muestra la vida de los personajes entrelazadas con los casos judiciales que llevan, los escándalos políticos o campañas electorales y si, también tiene alguna trama de romance. Lo bueno de esta serie es que los personajes femeninos no están solo para cumplir con su papel en la trama romántica sino que son independientes de ésta. Una de las características que hacen a esta serie muy buena son sus numerosos personajes protagonistas o secundarios que ya sean hombres o mujeres están muy bien tratados y desarrollados.

Este avance en la representación de las mujeres en ficción que se ha visto en los últimos años ha sido propiciado por el auge de las series de televisión cuya larga duración permite un desarrollo psicológico de los personajes mucho más profundo y cuidado. No obstante, aún se pueden ver representadas en televisión muchas desigualdades de género y a la mujer asociada con los roles tradicionales y más conservadores.

<<La ficción televisiva ha mostrado las relaciones de género de una forma que refleja la propia sociedad en la que se encuentra inmersa y en ocasiones, se ha arriesgado a mostrar tipos de mujeres y relaciones familiares y sociales que son transgresoras de los modelos arquetípicos dominantes y esto ha provocado transformaciones reales en el modo de vida de las sociedades y en su nivel de aceptación de aspectos considerados rompedores de las normas.>> (Ortega Lorenzo & Simelio Solà, 2012)

La televisión, el cine o la literatura permiten mostrar la sociedad en cada momento histórico y los cambios que se van produciendo. Es importante que se represente a la mujer con los nuevos roles que han ido apareciendo con los años e ir eliminando esos estereotipos tradicionales que aún están tan anclados en nuestra cultura pero que ya no representa la realidad de la sociedad actual.

Referencias:

Ortega Lorenzo, M., & Simelio Solà, N. (2012). La representación de las mujeres en las series de máxima audiencia emitidas en España. Revista Comunicación , I (10), pp. 1006-1016.